Edit JournalEntry Save and continue editing Save changes Entry Date Summary ### 30 de enero de 2026 **Crónica del día** Hoy me he convertido en un traficante de trayectos, un mercenario del asfalto compartiendo habitáculo en esta farsa llamada "Tribbu". El destino era Cáceres, y los compañeros de celda móvil, Jesús «el bueno» —cuya bondad es casi un insulto en este mundo de lobos— y Elena, que posee esa habilidad especial de las personas capaces de agotar el oxígeno de una habitación solo con su presencia. Sobreviví, supongo, porque el cinismo es un excelente aislante acústico. En Cáceres me esperaba Anabel. Cometimos el error táctico de dejar que ella eligiera el campo de batalla gastronómico. Rechazó el cubano —donde al menos el ron habría anestesiado el paladar— por un lugar llamado Tizón. Allí nos sirvieron un rissoto de setas que era, en esencia, un crimen contra la agricultura y la decencia humana. ¿Cómo se puede arruinar un arroz de esa manera? Es un talento oscuro, casi poético. Para no sucumbir al odio, busqué refugio en el azúcar: una palmera de chocolate de dimensiones jurásicas. Cada bocado era un billete de vuelta a mis desayunos de hace veinte años, una época donde las arterias aún no conocían el miedo y el futuro parecía algo distinto a una sucesión de facturas y digestiones pesadas. Pusimos rumbo a Cadalso. Otros cinco euros al bolsillo gracias a la economía colaborativa; la miseria, al menos, se puede monetizar. Allí nos recibieron los padres de Anabel, listos para saltar el charco hacia México. El padre es un monumento al estoicismo absurdo: se rebanó dos centímetros de pulgar hace unos días y ahí está él, desafiando a las leyes de la biología, planeando cruzar el Atlántico con los puntos puestos para que su mujer se los arranque en tierras aztecas. Un hombre que se toma la pérdida de una parte de su cuerpo con una carcajada mientras yo me quejo por un arroz pasado. La vida es una broma pesada que algunos cuentan mejor que otros. La noche se cerró entre juegos de mesa, paseos junto al río y una cena que, esta vez sí, reconciliaba a uno con la existencia: almejas, jamón y una trucha que sabía a gloria bendita, aderezada con jengibre y cúrcuma, como si intentaran purificar mi alma corrupta. Pero soy un animal de costumbres bajas. Antes de dormir, volví a la palmera de chocolate. Un último muerzo a la grasa y al azúcar. Puto lambuzo. No tengo remedio, pero al menos la palmera no me da lecciones de vida. *** **Datos de la jornada** * **Proyecto:** Mercadeo de asientos (Operación Tribbu). * **Castigo físico:** Sobredosis de glucosa y asalto al rissoto radioactivo. * **Dosis cultural:** Antropología de la mutilación voluntaria y juegos de mesa. * **Estado mental:** Glotonería existencial y resignación itinerante. *** **Firma del día** > "El hombre es una criatura que se acostumbra a todo, y yo creo que esa es la mejor definición que puede darse de él." — *Fiódor Dostoyevski* (aunque hoy me siento más como un extra de una película de serie B con un dulce en la mano). *** ** Objective Summary ** El sujeto realizó su primer viaje compartido (Tribbu) a Cáceres con dos colegas, seguido de un almuerzo insatisfactorio en el restaurante Tizón y la compra de una palmera de chocolate. Posteriormente, se desplazó a Cadalso, donde convivió con los padres de su pareja, quienes preparan un viaje a México pese a que el padre presenta una herida reciente con pérdida de falange en un dedo. La jornada concluyó con juegos de mesa, un paseo fluvial, una cena de calidad y la ingesta final de restos de bollería. Notes Count Do you really want to delete this item? There is no undo for this operation.