Edit JournalEntry Save and continue editing Save changes Entry Date Summary ### 19 de Agosto de 2026 El sol de Turquía no perdona, pero el hambre de un hombre con presupuesto ajustado es más implacable que cualquier astro. Amanecimos con la voracidad de quien sabe que el día va a ser un campo de minas. En el bufé del hotel, ejecutamos un asalto con precisión quirúrgica: el queso y el chopped turco —esa amalgama rosácea de dudosa procedencia— acabaron sepultados en mi mochila junto a unos tomates que brillaban como trofeos de guerra. Jaque mate a la hostelería otomana. La primera bofetada del destino llegó en forma de taxi. El tipo decidió ignorar el taxímetro, cobrándose su propio diezmo por llevarnos a por el coche de alquiler. Conseguimos un Hyundai i20 automático, una cajita de metal blanca que nos entregaron dos horas antes de lo previsto, probablemente para que fuera problema nuestro cuanto antes. Y así, nos lanzamos a las carreteras, rumbo a Éfeso, donde las piedras antiguas llevan milenios burlándose de los vivos. En Éfeso, la estafa se profesionaliza. Un taxista con cara de pocos amigos me sopló 15 euros por cinco minutos de trayecto hasta la puerta superior. Me llamó "El Profesor", de *La Casa de Papel*. No es la primera vez; ya me lo dijo Alessandra en Budapest, antes de que todo se fuera al garete. El tipo era simpático, claro, por ese precio yo también te recito a Dante mientras te robo la cartera. Las ruinas, sin embargo, tienen esa extraña virtud de hacerte sentir pequeño y estúpido. La Biblioteca de Celso y el Templo de Adriano siguen en pie, desafiando al tiempo, mientras nosotros nos desmoronamos por un quítame allá esas pajas. La tragedia estalló en el "Museo de la Experiencia". Anabel decidió que el mundo era un lugar terrible y que cada minuto allí era una afrenta a su existencia. Entre quejas y reproches sobre horarios y tonterías, mi paciencia se evaporó bajo el sol. "Nos vamos", dije, y me largué por la salida de emergencia con el orgullo herido y el silencio como único equipaje. Recorrimos lo que quedaba de la gloria romana como dos extraños que comparten un testamento. Luego vino el peaje espiritual. 25 pavos por ver una ermita donde supuestamente la Virgen María decidió jubilarse. Un precio excesivo para una dosis de paz, pero supongo que la entrada al cielo siempre ha tenido comisiones bancarias. Al menos podré decirle a mi abuela que pisé el último hogar de la madre de Dios. El almuerzo fue un ejercicio de supervivencia. En Selçuk, entre la Basílica de San Juan y el calor asfixiante, Anabel sucumbió a la migraña. Sacamos los bocadillos de chopped robado. Un gato famélico, con ojos de haber visto el fin del mundo, nos acosó por el embutido. Me comí el bocata en tres bocados, de pie, mirando al felino con el odio de quien no está dispuesto a compartir su botín de guerra. Terminamos en un museo arqueológico que resultó ser lo mejor del día —Artemisa tiene un magnetismo que ya quisieran muchas— antes de meterle kilómetros al Hyundai hasta Pamukkale. Yo al volante, por supuesto, porque el destino es un guionista previsible. Cerramos el día en un local que era la cocina de una abuela turca. Manteles de ganchillo y una pareja de ancianos cocinando a fuego lento. Los *mantis* y la empanada de espinacas supieron a tregua. Ahora, con más bocadillos preparados para el mañana, solo queda esperar que los dioses antiguos nos dejen dormir en paz. *** **Datos de la jornada** * **Botín de guerra:** 200 gramos de chopped y queso sustraídos al sistema. * **Impuesto revolucionario:** 15€ por un taxi de 5 minutos (Tarifa "Profesor"). * **Estado civil:** Silencio glacial roto por empanadas de espinaca. * **Dosis cultural:** Encuentro místico con Artemisa y la supuesta última morada de María. *** **Firma del día** > "Algunas personas nunca enloquecen. Qué vida tan horrible deben tener". — **Charles Bukowski**. *** ### Objective Summary El sujeto alquiló un vehículo en Kusadasi y se trasladó a Éfeso, donde visitó las ruinas arqueológicas y la Casa de la Virgen María. Tras un conflicto personal que canceló una visita a un museo multimedia, continuó hacia Selçuk para visitar la Basílica de San Juan y el Museo Arqueológico. La jornada incluyó el consumo de alimentos sustraídos del desayuno del hotel y finalizó con un viaje por carretera hasta Pamukkale, cenando en un restaurante local económico. Notes Count Do you really want to delete this item? There is no undo for this operation.