Después, hemos vuelto a nuestro barrio y hemos comprado pan y queso. Hemos picado algo en la terraza enorme de nuestra habitación, junto con el lomo ibérico que me cortó mi padre.
Nos duchamos y fuimos al castillo Kalesi. Nos dimos un buen paseo para encontrarnos que había que pagar 10 pavos para entrar.... De eso nada, monada. Nos dimos la vuelta y a Anabel se le antojo un bolso en el bazar. Me pedía 1500 y acabamos pagando 1100 liras. Aunque no sea muy caro, me voy siempre de los bazares con la sensación de que me han engañado como un chino totalmente
Hicimos una jugada maestra para cenar. Pillamos una pizza en el Domino's, compramos unas birras en una tienducha y nos las comimos en el poyete del paseo marítimo. Baratito, rico y muy agradable
Además, conocimos a un tipo que no recuerdo su nombre en el Domino's, algo así como Hassan. Fue ssuperamable y nos aconsejó varias cosas para nuestra próxima jornada . Un tipo encantador
Amanecimos todo lo temprano que pudimos para entrar en cuanto pudimos en el desayuno bufé. Aparte de cebarnos como es costumbre, aprovechamos para birlar chopped turco y algo de queso, que metí directamente en la mochila. Jaque mate turcos. También unos tomatitos. Con la mochila cargada, fuimos en busca de un taxi a la parada, que nos acercara a la empresa de alquiler de coche. Nos costó un rato que llegara, y además no puso el taxímetro, que aunque no fuera mucho, algo nos clavó de más seguro.
Recogimos un hiunday i20 automático, y menos mal que se portaron bien y nos lo dieron, porque lo teníamos reservado para las 10 y eran poco más de las 8. Y ahí nos aventuramos en las carreteras turcas rumbo a Efeso.
No estaba lejos de Kusadasi, y la verdad es que las autovías están muy bien. Al llegar a Efeso, nos habían recomendado aparcar en la parte de abajo, y pillar un taxi para empezar el recorrido por la parte de arriba. Era tan temprano que no había más que un taxista, y me cobró 15 pavazos por el trayecto de 5 minutos. Segundo sablazo del dia. Al menos el tío era simpático, y me dijo que me parecía al Profesor de la Casa de Papel. No es el primer extranjero que me lo dice. De hecho la primera que me lo dijo fue Alessandra, aquella italiana con la que me lié en Budapest hace unos años. En fin, no me lié con el taxista, pero nos hizo varias gracietas para que nos olvidáramos del sablazo.
Vimos Efeso sin mucha gente al ser temprano, y con un calor tolerable. Impresionante la colección de ruinas, especialmente la biblioteca de Celso y las casas con sus mosaicos y frescos. Pero también el templo de Adriano, la calles y los teatros
Quise entrar en el museo de la experiencia de Efeso, pero Anabel no dejaba de poner pegas, que si la hora, que si va a ser una chorrada, que vamos a llegar muy tarde.... Total, que ya habiendo entrado y esperando para que empezara, me harté y dije que nos íbamos. Ahí se dio cuenta de que la había cagado, pero por orgullo me fui con tal de no oírla quejarse más. Salimos por una salida alternativa y vimos lo poco que quedaba de ruinas casi sin hablarnos
De ahí nos fuimos a la casa de la virgen María, donde dicen que paso los últimos días. Nos costó 25 pavazos ver una mini ermita, pero puedo decirle a mi abuela que he estado en la casa donde murió.
Pasamos por el templo de Artemisa y nos hicimos una foto para recordar cuando juguemos al Seven wonders. De ahí subimos a la basílica y el castillo de Selçuk. En la básilica me pareció entender que enterraron a san Juan. Vale.Con La paliza y el calor le entró la migraña a Anabel y ahí entre las ruinas, sacamos los bocadillos que habíamos preparado con las cosas del desayuno. Un famélico gato olió el apestoso chopped turco, y no nos dejó comer tranquilos. Me comí el bocata en 3 bocados y de pie con tal de que no se me acercara ese gato del demonio
Antes de irnos, pasamos por una mezquita que por fuera no estaba mal, y entramos en el museo arqueologico. Me gustó mucho más de lo esperado ese museo, especialmente las dos estatuas, de artemisa creo que eran
Cogí el coche hasta Pamukale, que como me temía, me hice yo entero el viaje conduciendo. El hotel venus de pamukale está muy bien, y disfrutamos de la piscina nada más llegar
Para cenar, fuimos a un local que tenía pinta de casero y vaya que si lo era. Un matrimonio se las apañaban solos, con la cocina que podía ser la de mi casa, y con los manteles de ganchillo. Aunque tardaron un poco, la comida espectacular y super barata. Muy ricos los mentis y una especie de empanada de espinaca y queso
Lo de mangar algo en el bufé ya es tradición también. Unos tomatitos y unos albaricoques pa la saca hoy. Nos fuimos temprano tras desayunar para las travertinas de pamukale.
No las subimos enteras, sino que aparcamos en la puerta sur y desdendimos las travertinas hasta la mitad y luego las subimos. No había demasiada gente, así que estuvo guay. Hicimos bastantes fotos chulas